¡Hola, soy Denise!

HOY SOY MAMÁ, EMPRESARIA, COACH, AUTORA, ESPOSA, AMIGA, HIJA.

Aprendí a re-conectarme con mi propósito y re-diseñarme como mujer completa, integrando mi rol de madre, profesión, pareja y mi vida entera.

Encontré la manera de vivir en equilibrio con gran pasión y disfrute, y mi propósito es que otras mujeres aprendan también a convertir sus vidas en ese lugar para florecer. Porque merecemos ser LIBRES, priorizarnos en nuestra vida, conocernos profundamente para saber qué deseamos más que nada, qué tenemos para regalarle al mundo y como queremos vivir a pleno.

florecer…

y así poder hacer florecer a los que te rodean.

¡Nos merecemos todo lo que queramos y las únicas que podemos darnos lo que merecemos somos nosotras mismas!

Y PARA ESO TENEMOS QUE APRENDER A CAMBIAR LO QUE NO NOS FUNCIONA.

Ese cambio a veces cuesta porque desafía lo que creemos de nosotras mismas, lo que creemos correcto o “perfecto”. Pero si no lo hacemos nos deja sintiéndonos vacías como que “algo falta”, perdidas o solas con todo.

Para mí esa necesidad de cambio llegó con

la maternidad

Siempre quise hacer todo lo mejor posible. Desde chica era la primera en la clase del colegio, diploma de honor en ingeniería industrial y top talent en mi trabajo corporativo. Y con mi primera hija intenté también ser una “mamá perfecta”.

Todo tenia un ideal que me terminó por encerrar en una jaula de mis propias ideas y expectativas

Me enrosqué en teorías, me frustré, sentía que había dejado de ser yo misma, me sentí tironeada y sola con todo. Con una desmotivación que me llevó a pensar “¿Quién soy?”, “¿Qué quiero para mí y para el mundo?” y “¿Qué estoy dispuesta a hacer para lograrlo?”

Por suerte, o porque lo traigo en las venas, decidí estudiar coaching y fue mi aire semanal, mi espacio para aprender más sobre mí.

Aprendí a soltar las ideas rígidas, fluir más, amar y criar a mis hijos de manera distinta, única y balanceada, para ser feliz haciéndolo.

Con mi segunda hija todo fluyó distinto, más fácil. Fui soltando de a poco, entendiendo que había otra manera de ser mamá, que no tenía que perderme en el camino, ni a mi pareja, ni lo que me gustaba.

Llegó mi tercer hijo y ahí sí creo que terminé de soltar todo, todo, todoooo… pasé de ser la abanderada de la liga de la leche materna a darle fórmula desde los 3 meses para compensar la leche que yo no tenía.

Con una mudanza de país, dos hijas de 5 y 2 años y este bebe recién nacido, yo no podía más…. y no tenia toda la leche que él necesitaba. Antes hubiera dicho que toda mamá tiene toda la leche que necesita su hijo, irrefutable. Pero ahora ya no.

Así fui soltando muchísimo más y finalmente me reconecté con quién soy. Me di cuenta que me había aislado y quería volver al ruedo.

 Quería disfrutar la relación con mis hijos en libertad y conectándome desde el placer.

Recuperar mi vida profesional, crear, desarrollarme y conectarme con otras personas. Volver a viajar y conocer diferentes culturas.

Quería vivir a pleno mi matrimonio, con romance, diversión y compañerismo. Tener tiempo para mí, hacer deporte, salir con amigas y tener largas charlas, para leer, estudiar, aprender de todo.

Me animé a volver a trabajar más a full, a retomar mis proyectos, mi libro, meterme en el mundo de las empresas desde mi nueva mirada.

Empecé a sentirme fuerte de nuevo, ¿poderosa tal vez?

¡Sí, poderosa!

Aprendí a no desaparecer de la ecuación y tenerme en cuenta para estar feliz primero conmigo misma, y así ser más feliz con mi familia.

No fue fácil y no fue un trabajo en solitario. Requirió coraje y aprender a decir NO. 

Decir NO a las mamás que en la puerta del colegio dicen: “Pobre, su mamá nunca viene a buscarla“. Porque yo no busco a mis hijos, pero los recibo en casa y conecto profundamente con cada uno de ellos. Decidí estar en lo que me importa con calidad y profundidad.

Requirió usar toda mi creatividad y capacidad para organizarme y ser disciplinada, para levantarme a las 6 am, estar vestida en 5 minutos y así tener tiempo de desayunar con mis hijos y salir a hacer deporte, todos los días. Volver, meditar y escribir en mi diario por una hora antes de ponerme a trabajar en lo que amo y me apasiona.

Requirió un trabajo en equipo con mi esposo, poniéndole todo para que nuestra relación vuelva a florecer. Organizándonos, planificando y pidiendo ayuda para volver a tener espacios juntos románticos. Espacios de nada, de compartir un té en el balcón, caminatas nocturnas, salidas a comer o a la playa a navegar solos.

 Aprendí mucho y sigo aprendiendo quién soy, con muchos experimentos y errores en el camino.

Cada hijo, cada lugar donde viví, cada ocupación, cada cambio fue más fácil, porque ya había aprendido algo que me predisponía a tomarme de otra manera lo que me pasaba. Cada día entendía más que decidir tiene costos y beneficios y que yo SÍ podía decidir. Cada día era más libre.

Requirió un trabajo en equipo con mi esposo, poniéndole todo para que nuestra relación vuelva a florecer. Organizándonos, planificando y pidiendo ayuda para volver a tener espacios juntos románticos. Espacios de nada, de compartir un té en el balcón, caminatas nocturnas, salidas a comer o a la playa a navegar solos.

 Aprendí mucho y sigo aprendiendo quién soy, con muchos experimentos y errores en el camino.

Cada hijo, cada lugar donde viví, cada ocupación, cada cambio fue más fácil, porque ya había aprendido algo que me predisponía a tomarme de otra manera lo que me pasaba. Cada día entendía más que decidir tiene costos y beneficios y que yo SÍ podía decidir. Cada día era más libre.

En mi recorrido tuve varios maestros, terapeutas, coaches que me ayudaron a transformarme. De algunos aprendí metodologías poderosas de transformación personal. Los mejores me enseñaron que el poder más grande viene de la conexión conmigo misma, y me enseñaron a meditar, dialogar con mis voces internas, y estar abierta a aprender de cada dolor u obstáculo.

Y hoy me encantaría ser esa persona que te muestre maneras de conectarte con lo que a ti te hace sentir feliz, plena, libre y que así puedas transformarte para florecer tú y quienes te rodean.

Acompañarte a conectarte con lo que quieres y transformar tu vida para florecer. Sea que quieras transformar tu vida de mujer, tu profesión, tu vida de madre o de pareja, cada ámbito es una parte de tu casa interior. Puedes transformarla cada vez que quieras una vez que sabes cómo hacerlo.

Creo profundamente en que…

  • Todos y cada uno de nosotros es único e irrepetible y tiene algo valioso que darle al mundo que lo rodea (cada uno es una pieza clave del rompecabezas de la vida).
  • Somos libres; siempre incondicionalmente… podemos elegir, podemos hacernos cargo.
  • Hay sólo una forma de amar y es sin condiciones, lo otro no es amor. El amor es para todos, si amamos a otro sin amarnos a nosotros no es amor.
  • La conexión es la clave de la paz tanto interior como la armonía con otros.
  • De todo aprendemos o podemos aprender, estamos en constante construcción interna y evolución.
  • Somos mucho más de lo que percibimos, somos seres infinitos que creamos historias que nos pueden hacer bien o mal. Somos creadores de nuestras experiencias.
  • Todos tenemos una misión, un camino, un dharma y nos unimos a otros de a ratos porque lo compartimos. Luego cuando se cumple el ciclo nos despedimos con amor y gratitud. Por eso nuestro Dharma es nuestro mejor amigo siempre.

Certificaciones y títulos…

  • Conscious Business Coach, Fred Kofman en CBC International, 2016.
  • Facilitadora de Inner Bonding, Dr. Margaret Paul, en entrenamiento desde 2013.
  • Certificada como Terapeuta Touch for Health, TFHKA (Touch for Health Kinesiology Association), USA 2012.
  • Coach Ontológico, ICP (Instituto de Capacitación Profesional), Argentina 2011.
  • Certificación en Coaching y Programación Neurolingüística, ICC (International Coaching Community), Argentina 2009 .
  • Miembro de la ICC (International Coaching Community) desde 2009.
  • Ingeniería Industrial, del ITBA (Instituto tecnológico de Buenos Aires), Argentina 2001. Graduada con Diploma de Honor (#9 Ranking).