En el 2009, pasamos por una crisis muy grande en nuestro matrimonio y “justo” en ese momento una gran amiga me regaló un libro que junto con mi primer año de coaching ontológico me ayudaron a liderar una transformación que nos devolvió al amor, la conexión y la unidad.

A lo largo de los años he aplicado estas estrategias no sólo en mi matrimonio, sino en todas la relaciones que quiero construir o re-construir y he ayudado a miles de personas a que hagan los mismo. No es una solución del tipo “consejo” sino, del tipo “proceso” el cual tú puedes implementar y encontrar TÚ forma ÚNICA de transformar esa relación que hoy en día te frustra, genera tristeza, enojo, des-ilusión, etc.

Antes de seguir leyendo, anímate a hacer algo YA y elige: 

¿Cuál relación te gustaría hacer florecer? 

Puede ser personal y cercana como tu pareja, o profesional, tu jefe o un compañero de trabajo. Hace poco usamos este proceso con una clienta para que pudiera ser una mejor jefa con su reporte en el trabajo. Este proceso sirve para TODAS las relaciones. Te sugiero que la primera vez elijas alguna relación que sea importante pero no vital, para ir de a poco entendiendo el camino y luego puedes volver a hacerlo con alguna más crítica. O, si eres un poco kamikaze (o ¿valiente?), dale de una con la que más toque tu corazón hoy.

Paso 1: Reconoce tu situación actual y asume tu rol de PODER.

Si tuvieras que evaluar cómo está esa relación del 1 al 10 hoy, siendo 1 terrible, desilusión total, te drena y te genera sentimientos muy negativos que invaden muchos aspectos de tu vida; y 10, espléndida, como nunca antes la soñaste, conectada en unidad, fluida, de mutua aceptación y compañerismo incondicional. TU ESTATUS ACTUAL:___

Lista todo lo positivo de la relación, y abajo, separado por una línea, todo lo negativo.

Espiritualiza tu relación.

Nuestras mentes muchas veces nos juega trucos, trampas, que se basan en nuestras experiencias pasadas, y sobretodo la intención de controlar (por miedo a perder cosas que creemos importantes). Con esto nos saboteamos y saboteamos la relación.  Espiritualizar significa que:

  • Asumes plena responsabilidad por cambiar lo que puedes cambiar, soltando el resultado. Sólo puedes hacerte cargo de lo que TÚ piensas, sientes y haces, ya eso es un montón. También puedes aprender a generar nuevos contextos para florecer junto a esa otra persona, pero no puedes forzar la voluntad del otro, así que por ahora 100% responsable por TU persona. Lo más importante es sobretodo que te hagas cargo de TUS EMOCIONES, aunque sean generada como “resultado” de las acciones (o inacciones) del otro.  “Yo puedo ser 100% responsable (hábil para responder) sobre lo que siento”.
  • Vas más allá de tus pensamientos actuales, conectando con tu corazón, con ese lugar donde estás unida a ti misma y al otro, y donde no hay diferencias, ni separación.
  • Dejas el miedo y lo reemplazas por amor, lo cual implica pasar de querer controlar a querer aprender. 

 

Paso 2: “borrón y cuenta nueva”, reemplaza comunicación por acción.

Para poder transformar, necesitas aceptar donde estás hoy y dejarlo ir. Sí, hacer de cuenta que vuelves a empezar, pero con mucho más conocimiento (que te voy a compartir) y apertura para aprender y amar. 

Esto significa aceptar lo que no hubo, lo que faltó, lo que te dolió, irritó o enojó, y decidir que eso lo quemas con la fuerza del amor, que hay en ti y en la vida misma, y listo. Este paso, es muy largo para algunas de nosotras, puede llevarte tiempo y te voy a nombrar formas de atravesarlo para que elijas:

  • ESPEJO – El otro puedes ser tú: muchas veces cuando alguien actúa de maneras que te molestan es porque eso lo tienes en ti también, solo que no lo reconoces. Por ejemplo: te molesta que el otro no se cuide, pero tú no te cuidas aceptando cosas de tu relación que te lastiman o no te das espacios para hacer lo que tu deseas. 

En mi relación, me ponía triste que no coincidiéramos en actividades que nos gustaran y cada día nos sentía más alejados. Me decía o creía, que a mi esposo no le importaba conectarse conmigo o ni siquiera saber lo que me gustaba, o no estaba dispuesto a probar cosas nuevas.

Cuando me pregunté qué hacía yo para sentirme así: ¡OOPS!, me di cuenta que yo no estaba generando nada para los dos, que tampoco le preguntaba qué es lo que a él le gustaba hacer, o disfrutar, ni había liderado ninguna actividad nueva juntos. En ese momento recuerdo que en vez de hablar del tema le propuse: ¿Que tal si salimos a andar en bici como familia el sábado y terminamos almorzando cerca del río? Él aceptó y se convirtió en un ritual CLAVE para conectarnos, soltar la semana, tomar aire, reconectarnos, hacer deporte y disfrutar juntos. Era tan fácil.

  • LÍMITES: lo que te molesta del otro puede tener que ver con que no has puesto límites con lo que te daña. Por ejemplo: aguantar críticas, reproches, quejas o malos modos de hablar que te hacen sentir menospreciada. Yo no me daba cuenta de esto hasta que una vez haciendo mi terapia de niño interior me acordé como de niñas mi papá tenía esa forma negativa de hablar y mi mamá callaba. Yo había aprendido a callar y someterme, como ella. Cuando me dí cuenta puse límites sanos. Por ejemplo, si mi esposo, al día de hoy entra en un espiral de reclamos o modos no amorosos, le digo: “Mirá, esa forma de hablar me hace mal, así que si querés podemos seguir de OTRA manera y sino retomamos en otro momento.” A veces cuando lo noto MUY enojado, directamente me alejo de la situación, ¿para qué me voy a exponer a su mal humor? Tal vez tiene ganas de estar solo, o de comer y ni se dio cuenta, o lo que sea, pero no tengo que soportarlo. Puedo poner un límite para que estos momentos no erosionen mi relación con él y CONMIGO misma.
  • Yo cuido de mis necesidades, nadie más y DOY LO QUE QUIERO RECIBIR. Es lindo cuando el otro nos atiende y ayuda u ofrece hacer algo por nosotros, pero lo que no hace bien es exigir o demandar, porque no es la responsabilidad del otro cuidarnos. Esa responsabilidad es nuestra. Cada vez que le exijo al otro es por una carencia conmigo, otra vez el espejo, así que puedo darme aquello que exijo. Si le exijo sorprenderme con cosas lindas, lo hago por mí. Corto el día y me voy a tomar un café con una amiga, o me compro flores, o voy a hacerme las manos tomando un té con mi hermana. Además, puedo DARLE a esa persona lo que le pido. Esto es MÁGICO. Cuando empiezo a darle al otro lo que le exijo, de alguna manera muestro un camino, un modelo, y eso produce efectos increíble en el otro. Claro, cuando lo hago DESINTERESADAMENTE y no por conseguir algo a cambio. 

Si lo que está en el pasado es una traición o un abuso por parte de la otra persona y es eso lo que quiero dejar atrás, necesito más que solo esto.

Primero, dejarlo atrás tal vez no signifique que quiero seguir con la relación, sino sanar mi herida para estar entera nuevamente. Segundo, si realmente quiero reconstruir, tiene que haber claros acuerdos de cómo e ir poco a poco experimentando si esto es posible. Tercero, en estos caso te sugiero ayuda terapéutica porque cuando el dolor es muy intenso, necesitamos conectarnos con alguien que nos ayude a transitar ese dolor, un coach, amigo, terapeuta o familiar que quiera abrir su corazón para sentirnos abrazadas a través del dolor y poder tomar las mejores decisiones.

Para terminar este paso es clave que la mayor parte de tu comunicación sea contigo misma y que luego tu relación sea basada en ACCIONES que deriven de esa conexión interna. Dado lo que te diste cuenta que no funciona de tu relación en el paso 1 y que ya asumiste plena responsabilidad:

¿Qué puedes hacer para hacerte cargo de lo que NO funciona? ¿Cómo empiezas tú por generar algo distinto, nuevo y mejor para ti y el otro? 

 

Paso 3: crear contextos de conexión – Rituales

Sea en el trabajo a través de los “weeklies” o en tu pareja cuando salen solos, es clave tener espacios para compartir sin objetivos más allá que reconocerse, y estar el uno para el otro. 

A algunos nos sale mejor el NO hacer cuando estamos activos físicamente. Por ejemplo, con mi esposo, caminar al aire libre nos ayuda a hablar de cómo estamos, de apoyarnos en nuestros desafíos de planear que nos gustaría hacer juntos, de apreciarnos. A otros les gustará hacerlo a través de un cafecito o salida de por medio.

Creo que el ÁMBITO es clave, debe propiciar la conexión y salir del día a día de la relación para no caer en hábitos “operativos” o aspectos negativos. Cuando la relación es laboral es más fácil conectar a nivel personal fuera de la oficina o en un almuerzo que en la misma salita de reuniones donde acabamos de hablar del plan de negocio. Y en nuestra pareja o con familia, lo mismo, vayamos creando espacios que pueden convertirse en rituales (sin que esto signifique rutinas aburridas, ojo) de conexión.

Te toca a ti: ¿qué contextos y/o actividades podrían ayudarlos a re-conectarse desde “otro lugar”, de más armonía y disfrute? Piensa en “aire puro” para la relación y de ir más allá de las palabras, usando todo el cuerpo. Nuevas experiencias cambian la fisiología de tu cerebro y te ayudan a reprogramar tu relación de adentro hacia afuera.

Esto es sólo el comienzo…

Tengo MUCHOS trucos bajo la manga para ayudarte, así que mantente conectada conmigo y cuéntame cuál es tu desafío para que te pueda orientar. Claro, mis trucos requieren compromiso y esfuerzo en pos de lo que quieres construir, pero funcionan tan bien y tan rápido que por eso parecen mágicos.

Te dejo con mi última experiencia y “truco”, se llama: ACT AS IF y se resume en suelta los pensamientos y emociones y actúa como si tuvieras otras. 

Me pasó con mi esposo, al que no había visto por unas semanas por temas de vacaciones (de los niños) y viajes de trabajo (de él). Me había enojado, un poco resentido (mi mente decía cosas como: “Acá estoy, sola, con los chicos de vacaciones y no puedo hacer todo lo que quisiera, vos estás solo, que vivo, así cualquiera“). Primero, reconocí que YO creé esa situación tanto como él y segundo, me dije: ¿Qué quiero crear? ¿Quiero alejarme por resentimiento, estar como a la defensiva, irascible o quisiera “hacer de cuenta” que todo eso ya está, ya fue, lo elegí, no fue lo mejor y hoy quiero reconectar como si nada y disfrutar estos días que estamos de vacaciones todos en familia?

Decidí lo segundo y fue MÁGICO, de pronto fue un día increíble, de conexión, charlas, y hasta hacer el amor, para luego crear oportunidades de estar juntos que ninguno había pensado, y no solos los dos, sino los cinco, como familia, ambos con ganas y disponibilidad.

Me impresionó como aceptar y hacerme cargo de CREAR lo que quería transformó en menos de 24hs TODA mi realidad. Al punto que antes de transformarlo había pensado que estábamos tan alejados que no se si tenía sentido seguir casados (Jajaja. lo sé, soy muy extremista pero bueno, mi mente me plantea de todo en esos momentos. Con 19 años de casada te puedo decir que ya aprendí que, como dice mi hija Valentina desde que tiene 6 años: TU MENTE TE MIENTE). 

Tú también puedes transformar tu relación, yendo más allá de la mente y emociones, para crear algo nuevo, una relación de corazón a corazón, de espíritu donde todos estamos unidos siempre.

Cuéntame cómo te va y si necesitas ayuda para el camino.

 

Te leo,

Denise Dziwak.

Denise Dziwak. Biografia.Denise Dziwak trabaja como coach, consultora de negocios, conferencista y autora, habiendo publicado recientemente su libro Florecer en Familia. La Casa Interior. Si quieres trabajar con Denise puedes ver su programa de coaching para Florecer junto a tu pareja AQUÍ.

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