El nacimiento como una posibilidad de conectarte, transformarte y florecer junto a tu bebé.

Hace poco me invitaron a dar una charla con este título a un grupo de mujeres embarazadas en una tienda hermosa de ropa y productos de maternidad en Panamá: @9lunasshop. Fue una experiencia muy enriquecedora, al punto que me llevó a escribir este post para ahondar en el tema y compartir lo que les sirvió a este grupo de mujeres para TODOS los que quieran leerlo.

La premisa inicial es: Cuando das a luz a tu bebé, entras en un mundo nuevo, aún si ya tienes otros hijos, porque ese bebé trae cambios de todo tipo. Ese movimiento “sísmico” puede ser una oportunidad para conectarte más profundamente contigo misma y elegir con libertad quién y cómo quieres diseñar tu vida para FLORECER.

Desde el embarazo, empezamos a ampliar nuestra capacidad para conectar con nuestras emociones. Algunas dicen estar con la lágrima fácil, otras lo viven con los sueños que parecen reales y otras simplemente reconocen estar más perceptivas y sensibles. Ni que hablar cuando tienes características de Highly Sensitive Person (para este tema les recomiendo leer el blog de mi hermana, especialista en el tema y madre de dos).

Esta CONEXIÓN MAGNIFICADA del embarazo y puerperio es tierra fértil para poder: 1. Escuchar y atender las necesidades de nuestro bebé, y 2. Atender NUESTRAS necesidades.

Vamos a experimentar miedos más desafiantes que nos harán aprender a lidiar con ellos uno a  uno, no importa cuan monstruosos parezcan, TODA mamá les hará frente en algún momento porque nuestro bebé nos “da esa fuerza”.

En la charla, una mamá que sufría por los miedos a futuro, hablando de ellos se dio cuenta que en realidad esas “amenazas percibidas” pueden ser reales o no (el poder atender el llanto de su bebé, por ejemplo) pero que mucho hoy día no puede hacer, salvo entender, y que paso a paso puede cambiar el miedo por estar abierta a aprender. Toda mamá pasó por ese aprendizaje, y no hay nadie más idónea para atender a su bebé que su propia madre, así que con esa confianza en la capacidad para maternar es que puede lanzarse a aprender sin exigencias.

La conexión con nuestro bebé una vez nacido nos permite preguntarnos si habrá algo pasando en nuestra mente o emociones que lo esté haciendo sentir molesto o sensible. Por ejemplo, si me siento abrumada por visitas, a mi bebé se lo comienzan a pasar de brazo en brazo, y no digo nada o no sé como evitar eso que me abruma, puede que a mi bebe le salga un sarpullido en el cuerpo o comience con un llanto inconsolable. Mi bebé me ayuda a TOMAR CONCIENCIA y hacer algo al respecto.

Tú, yo, todas las mamás podemos TRANSFORMAR nuestra realidad y la de nuestros hijos para florecer, y eso requiere conciencia. A veces será poner límites externos, como pedirle a familiares que visiten en ciertas horas, o simplemente decir que no estamos disponibles. Otras veces será poner límite internos, que son los que más nos cuestan.

Todo límite es una protección de algo que valoro. El límite interno puede ser que para cuidar a mi bebé yo CAMBIE alguna CREENCIA que tengo sobre lo que está bien o mal. Cada uno, mamá y papá viene con un set de creencias desde su infancia sobre cómo criar a un hijo. Al tener a nuestro hijo, esto nos da la posibilidad de REVISAR esas creencias y ponernos de acuerdo nuevamente.

Un ejemplo personal: Yo crecí con una abuela y madrina que se fijaba MUCHO en la forma física y que, en especial en verano (que los cuerpos están más expuestos), ella me decía que mi mamá “se había dejado estar” después de tener a mi hermana y por eso tenía esa “panza fofa”. No sé si se lo decía a ella, seguramente sí, porque no tenía “pelos en la lengua”, pero a mí me quedó programado.

El día que tuviera bebés tenía que ocuparme de recuperar mi cuerpo rápido, y no dejarme estar. Así fue como a 5 días de mi primer parto, que fue cesárea y me habían prohibido hacer ejercicio por un mes, contraté una personal training que me enseñara a hacer ejercicios con brazos o piernas sin implicar el core.

Hacía “pesitas” me movía, caminaba como podía. La verdad es que no sentía dolor y tuve una recuperación muy rápida, pero cada vez que me miraba al espejo me quería “morir”, no reconocía ese cuerpo, quería borrarlo, me exigía y no me hacía feliz para nada. Yo angustiada, mi bebé no dormía, lloraba, no sabía cómo calmarla. Gracias a este despertar de conciencia que es el parto, y el compartir estas emociones y creencias con mi coach, terapeuta, amigas, y aplicar lo que empezaba a aprender en aquel entonces, logré cambiar mis creencias, soltar esas ideas “de mi abuela” sobre cómo debe quedar el cuerpo y cuando, y disfrutar mi maternidad.

Con eso también deje las pesitas y esos ejercicios sin sentido… y mi bebé se calmó. ¡Qué lucha dieron en mí esas creencias! Hoy aún están por ahí, con menor volumen, ya no las oigo tan fuertes, y la maternidad fue la oportunidad para aceptar mi cuerpo y mi persona de una manera mucho más amorosa.

Si ya tienes hijos más grandes te darás cuenta cuánto de lo que te genera conflictos tiene que ver con tus modelos mentales, creencias y podrás RE ELEGIRLOS. Esos primeros meses es más fácil porque está todo a flor de piel, y estás 100% dedicada a sostener a tu bebé. Después, el resto de la vida va “distrayéndonos” y no siempre logramos así de natural ir a las profundidades de nuestra conciencia, revisar, limpiar y reprogramar para una vida más plena. Sin embargo, siempre podemos, sobretodo si le ponemos FOCO.

El final de la charla y de este post me gusta destacar que cada mamá y cada bebé que viene a este mundo es ÚNICO e irrepetible, y nadie sabe mejor que mamá y papá con su bebé que necesitan para estar bien. Ni siquiera un médico o experto, ya que todos los que rodeamos a una familia somos secundarios, consultores en decisiones. Podemos ser expertos en ciertos aspectos, pero la respuesta, la responsabilidad y el poder lo tienen los padres.

Así que le digo a cada mamá: TÚ decides, bien o mal, no importa, es TU vida y la de tu familia, y si cometes un error, aprenderás y será una oportunidad maravillosa para crecer en conciencia y bienestar.

Date la oportunidad de nacer con tu bebé, en libertad, con mucho amor y conexión interior.

Si te sientes muy desafiada o no sabes cómo, aquí estoy, escríbeme o reserva una sesión de coaching para que nos conozcamos y pueda ayudarte.

Te leo.

Con amor y gratitud,

Denise Dziwak.

Denise Dziwak. Biografia.Denise Dziwak trabaja como coach, consultora de negocios, conferencista y autora, habiendo publicado recientemente su libro Florecer en Familia. La Casa Interior.

Si quieres trabajar con Denise puedes ver su programa de coaching para Florecer con tus HIJOS AQUÍ.

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