¿Estás cayendo en la trampa de lo que el Dr. Albert Ellis demostró eran las MAYORES CREENCIAS DISFUNCIONALES?

Creencia disfuncional 1:

“Debo hacer todo bien y ganarme la aprobación de los demás para ser aceptada”.

Creencia disfuncional 2:

“Los demás deben ‘hacer lo correcto’, de lo contrario, no son buenas personas”.

Creencia disfuncional 3:

“La vida debe ser fácil, sin incomodidades o inconvenientes”.

Lamentablemente, todos, en algún punto, caemos en esa trampa y la forma en la que se manifiesta es cuando “tratas de evitar ser de cierta forma”. En mi experiencia como coach, las creencias más comunes son:

“No quiero ser mala” o “No quiero ser… egoísta, una tonta, manipuladora, perdedora, etc”.

 

Estas creencias crean una mentalidad que te previene de HACER LO QUE ES CORRECTO en el momento, para ti y para el resto, limitándote a tomar acciones como:

  • Establecer límites – como decir NO.
  • Cuidar tu salud.
  • Delegar efectivamente.
  • Enfocarte en lo que realmente importa.
  • Preguntar más sobre un pedido antes de comprometerte.
  • Vivir de acuerdo a tus valores: amistad, coraje, libertad…
  • Priorizar tus relaciones más cercanas.

Estas acciones no te permiten tener los RESULTADOS que quieres:

  • Ser vista, escuchada.
  • Tener impacto positivo.
  • Convertirte en una líder inspiradora.
  • Obtener el compromiso y motivación de tu equipo.
  • Crear una cultura de responsabilidad.
  • Construir confianza a través de compromisos.
  • Ser eficiente con tus recursos (especialmente el tiempo).

Creo que ya puedes imaginar a lo que me refiero. Para estás orgullosa de tus logros, necesitas honrar tus valores y para eso te explico cómo puedes hacer:

Paso 1: sé consciente y entiende

Siempre comenzamos aquí y este paso es vital. Necesitas “verte con las manos en la masa”: saboteando tu vida (metas, valores, ética). La mejor forma de NOTARLO es reconociendo el MIEDO en ti, porque todas esas creencias son hábitos mentales que podrías conocer como tus saboteadores internos (como dice Shirzad Chamine). Representan el miedo al futuro, basados en experiencias pasadas, con la intención de controlar las amenazas percibidas (incluyendo cómo otras personas se sienten, algo que es ¡IMPOSIBLE!). Puedes notarlo en tu cuerpo: molestias en el cuello, hombros, estómago, en tu forma de pensar: juzgando, criticando (a ti misma / a otros / circunstancias) o cómo te sientes: ansiosa, frustrada, avergonzada, culpable, enojada… Toda esa INCOMODIDAD contiene INFORMACIÓN VALIOSA que puedes ENTENDER. Cada emoción te pide que atiendas algo. Las básicas son:

  • Alegría: te pide que la expreses y compartas. – ¡Sí! ¡Celébralo! (no te escondas detrás de pensamientos como “Mejor no lo muestro para no dañar mi felicidad”. Mira a los niños, ¿crees que ellos estén “dañando” su felicidad cada día?)
  • Miedo: te pide que manejes las amenazas percibidas, primero, evaluando qué tan reales son y segundo, desarrollando recursos para resolverlos. La mayoría de nosotros tememos a amenazas que no son reales, asi que ENFRENTA tu miedo antes de sucumbir.
  • Ira: te pide que fijes límites para que protejas algo que valoras y estás perdiendo. Puede ser redirigida a una acción positiva.
  • Tristeza: te pide que reconozcas lo que has perdido (¿Realmente lo has perdido? A veces estamos tristes por cosas que realmente no perdimos) y sientas gratitud por ello. Quizás también requieras AMOR y compañía para hacer el duelo por lo perdido.
  • Culpa: te pide que perdones y repares algo que hiciste y que no estaba acorde a tus valores. Debes estar atenta a estas DOS ADVERTENCIAS: 1. A veces nuestras expectativas son DEMASIADO grandes y nos sentimos culpables por cosas que no están a nuestro alcance, y 2. La vergüenza es otro tema muy diferente. La vergüenza nace de pensar que no eres lo suficientemente buena y es totalmente destructivo. Puedes ser compasiva contigo misma y transformarlo en aprendizaje. Cambiar el “Siento verguenza por no ser capaz de dar mi opinión en la reunión de Vp’s” por algo como “Me siento triste por no desempeñarme al nivel que quería. Puedo aprender de esto y mejorar para la próxima”.
  • Gratitud: ¡exprésalo!
  • Entusiasmo: entra en acción.
  • Ansiedad: es similar al miedo y está asociada a la percepción de falta de tiempo. Puedes hacer lo que puedes hacer.
  • Frustración: es una mezcla de enojo, tristeza e impotencia. Te pide que entiendas lo que está mal, que te ocupes de lo que puedes ocuparte y sueltes el resto.

Paso 2: Entrena tu cerebro – Conéctate a lo que te pasa

El paso 1 es muy bueno “si puedes hacerlo”. Somos más propensos a usar más nuestro cerebro reptil que la neocorteza / circuitos empáticos que nos ayudan a lidiar positivamente con nuestras emociones. Para esto recomiendo leer y usar las técnicas de Shirzad Chamine para lidiar con nuestras saboteadoras fortaleciendo nuestro cerebro.

Atención plena: observar lo que ocurre contigo (pensamientos y sentimientos) con compasión y aceptación (sin juzgar) es una forma. Otra es la insensatez, que sería soltar el control durante un tiempo, dejarlo quieto un rato y salir a correr, jugar con tus hijos, ir al karaoke, armar un rompecabezas, trabajar en tu jardín, hacer algo que aleje tu mente de todo para que luego puedas lidiar de una mejor forma con lo que sea que te aqueja. Estudios demuestran que ambas formas son buenas, así que ¡úsalas! En mi caso, recurro a los deportes (idealmente, algo que me exija ENFOQUE, como tenis o yoga) o conectarme a tierra caminando descalza, la naturaleza siempre es un buen recurso.

Paso 3: APRENDE nuevas estrategias mientras EXPERIMENTAS

A medida que comienzas a ganar conciencia de tus emociones y lo que te piden, o de las creencias que te detienen, prueba estrategias que las DESAFÍEN. Por ejemplo, si tienes dificultades para fijar límites, haz esto:

Di que NO a todas las solicitudes en las próximas 48 horas y reflexiona sobre lo que aprendas. Sólo son 48 horas y si te parece mucho, inténtalo por 24 horas.

Con mis clientes usualmente creamos experimentos para poner a prueba nuestras creencias y resultan ser muy liberadores. También podrías tener un coach, leer libros (sobre temas como negocios conscientes, conversaciones críticas, agilidad emocional, inteligencia positiva, la semana laboral de 4 horas, el lado positivo de tu lado oscuro, mentalidad de crecimiento, el instinto de la fuerza de voluntad).

Paso 4: Reflexiona y repite

Al igual que cualquier habilidad que quieras perfeccionar, la clave es PRACTICAR, repetir y aprender a partir de la reflexión. Somos realmente seres infinitos y aún no hemos visto ni sabemos de todo lo que somos capaces. Podemos aprender, crecer, aprender aún más, crecer aún más y así hasta el infinito. Esto puede sonar como un concepto espiritual, y lo es, pero también ha sido probado por la neurociencia: no hay límites para aprender. Nos vemos del otro lado de tus experimentos y aprendizaje.

Si necesitas ayuda con algo, escríbeme. Me cuentas cómo te va.

 

Denise Dziwak.

Denise Dziwak. Biografia.Denise Dziwak trabaja como coach, consultora de negocios, conferencista y autora, habiendo publicado recientemente su libro Florecer en Familia. La Casa Interior.

Si quieres trabajar con Denise puedes ver su programa de coaching para Florecer AQUÍ.

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