Tras casi una década de sesiones de coaching me he encontrado muchísimas veces con el tema de la infidelidad en la pareja, desde todos los puntos de vista y estadíos.

Desde la persona que me pregunta, o más bien “se pregunta” si está bien seguir siéndole infiel a su pareja, hasta la que está desarmada por el dolor (tristeza, enojo, impotencia) luego de que su pareja le fuera infiel, pasando por la que sospecha pero no lo enfrenta por miedo a…

Y entre esos casos hay miles de tonalidades.

Aclaro algo antes de entrar en el tema: yo no voy a decir qué está bien o qué está mal, sino que te mostraré una manera para lograr la plenitud, la felicidad y la paz antes, durante y después de una infidelidad ya sea generada por ti o tu pareja.

Primero definamos infidelidad en la pareja. Me dirán, como dicen algunas de mis amigas: ¿Es obvio, no?

Pues, no, no es obvio. Si algo aprendí siendo parte de los procesos internos de las personas es que lo obvio para uno no lo es para el otro, así que aclarar nos pone en la misma página.

 

Infidelidad en la pareja es: romper el compromiso de exclusividad amorosa y/o sexual-íntima con la pareja en cuestión.

El y/o es porque algunos lo definen como solo el acto sexual-físico y otros engloban todo lo mental, emocional y psicológico. Siempre recordaré a mi profesora de literatura contándonos que Gustavo Adolfo Becquer, un gran poeta, escribió sus versos de amor para la mujer de la que estaba enamorado, que NO era su esposa. De ese amor platónico surgieron versos como:

 

“Hoy la tierra y los cielos me sonríen,

hoy llega al fondo de mi alma el sol,

hoy la he visto…, la he visto y me ha mirado…,

¡hoy creo en Dios!”

 

Hombre y mujer sentados, hablando.

Paso 1: Haz un acuerdo explícito con tu pareja

Si ya pasó la infidelidad y fuiste la “perjudicada” te pregunto:

¿Hiciste un acuerdo explícito con tu pareja? ¿Lo hablaste con claridad y en lo concreto? ¿Hubo acuerdo explícito de la otra persona?

La mayoría, a menos que se haya casado por algún servicio religioso o civil que lo haya explicitado, no lo hace. Además, aunque esté en el acuerdo legal/religioso, tampoco han hablado de específicos como el caso del poeta que se enamoró de otra y nunca estuvo con ella físicamente. ¿Eso es infidelidad?

Lo que importa en una sociedad, como es la pareja, es DEFINIR CON CLARIDAD los PRINCIPIOS OPERATIVOS que responden a ciertos VALORES en común.

Tal vez por intuición o porque mi esposo es demasiado inteligente, desde el principio me aclaró lo que él entendía cómo infidelidad y eso “marcó la cancha” con muchísima claridad.

Hoy conozco muchísimas parejas que tienen relaciones “abiertas”, que están de acuerdo con relaciones con otros mientras se cumplan ciertos criterios. Nunca me contaron todos los criterios exactos, pero para mí si lo acuerdan y ambos se comprometen a respetarlo, ya está todo dicho.

Así que, si aún no lo hiciste o estás delegando en la autoridad civil o religiosa para hacer este acuerdo por ti, te recomiendo que abras una conversación sobre el tema y aclares que sería para ti algo bueno para ambos.

Yo, por ejemplo, con todo lo “abierta” que me creo ser, no acepto que mi esposo esté con otra persona, ni sexual ni platónicamente, prefiero la honestidad por más dura que me resulte y ahí decidir qué hago yo con eso.

Ojo, siempre le aclaro que, si yo ya me morí, me encantaría que el encuentre otra persona para armar equipo y acompañarse porque creo que sería bueno para él y la otra persona también.

Si tu caso es el del que sufrió la infidelidad o la cometió, pregúntate si tuviste esta conversación aclaratoria y aprende cómo te beneficiaría tenerla la próxima vez que estés en pareja.

 

Paso 2: Genera una comunicación abierta y fluida con tu pareja

Las parejas que subsisten en el tiempo de manera sana, no reprimiendo nada, son aquellas que hablan de manera abierta lo que sienten, lo que desean, lo que les falta, lo que les molesta, lo que fantasean, TODO. Para mí no hay mejor remedio, y prevención, que una buena conversación.

Ojo, no es una conversación de reproche o reclamo, o echar culpas, eso nunca te lleva a buen puerto. Hablo de una conversación sin defensa ni ataque, una conversación con el FIN DE CONSTRUIR JUNTOS una realidad distinta, MEJOR PARA AMBOS.

Como todo lo que enseño, mi experiencia de vida me dio el campo para probarlo en carne propia.

Hace muchísimos años pasé por una gran crisis en mi matrimonio, un momento en el que creí enamorarme de otro hombre. Gracias a que ya era coach y tuve amigos muy conscientes, logré conversar a tiempo y decir esas cosas que creía difíciles de manera RESPONSABLE (asumiendo la total responsabilidad).

Dije cosas como:

“Me di cuenta que no estoy pudiendo ser yo plenamente en esta relación. Me siento cohibida de decir lo que quiero, lo que me gusta, lo que realmente deseo vivir, porque tengo miedo que no te guste y me critiques o me hables de manera que yo no sepa cómo responder lógicamente y me sienta manipulada, aunque entiendo no es tu intención”.

Y luego, más específico, contarle las cosas que deseo vivir y de qué manera, para ver si le resuenan o no. Lo más sorprendente de todo fue, descubrir que él deseaba esas mismas cosas, pero no sabía cómo conseguirlas conmigo porque habíamos creado ciertas dinámicas de las cuales nos creíamos presos.

Así, fuimos creando nuevos contextos para vivir juntos esas cosas que no eran posibles vivir antes, y ¡Oh, maravilla! Me re-enamoré de mi esposo, con una fuerza tan abrumadora que todo cambió, desde la forma de hablar hasta cómo hacer el amor. Y por supuesto vinieron más frutos de nuestra renovada pasión: hijos que dan fe de la fuerza de nuestra unión.

Cada crisis es una GRAN oportunidad para hablar con honestidad, apertura y replantear el rumbo común.

Claro, que esa conversación podría haber resultado distinta y, por ejemplo, yo querer algo que distaba por completo de lo que él quería. En ese caso yo sinceramente prefería saberlo y decidir qué haría con eso (aceptarlo o no) y luego vivir con plenitud, sola o acompañada.

La mayoría de las infidelidades surgen de NO conversar lo que queremos, necesitamos o incluso fantaseamos.

Esas conversaciones que nos dan “miedo”, luego terminan por dividirnos interiormente, y hay una parte nuestra que dejamos morir, o encerramos por un tiempo. Esa situación es devastadora internamente. No estoy segura si son más las mujeres que hacen esto, pero en mi experiencia sí encontré más mujeres que se someten.

¿Tal vez porque coacheé siempre más mujeres o es un tema social histórico el “callar, no expresar, no molestar, a ver si…”?

BASTA, si eres una mujer que calla: HABLA porque lo que no hablas te está matando, y mata tu posibilidad de vivir a pleno con tu pareja, enamorada y apasionada a través de los años.

Mujer gritando.

¿Y si ya PASÓ la infidelidad, podemos hablar? CLARO QUE SÍ.

Es más, es CLAVE para la sanación, aprendizaje y evolución de ambos, ya sea que sigan juntos o separados. Hablar de lo que no hablaron antes, tal vez incluyendo cómo se sienten ahora que alguno rompió el “contrato” (se haya realizado explícitamente o no).

Estamos demasiado acostumbrados a ocultar lo que no nos sale como queremos, a obviar los errores como simples tropezones, sin invertir tiempo en aceptarlos, reflexionar sobre ellos, aprender y transformar nuestras vidas.

Los japoneses dicen: “Un error es un tesoro”, y yo agrego: Sólo si sabes utilizarlo para aprender.

¿Necesitamos perdonar para poder hablar? No creo, sólo necesitamos adueñarnos de nuestras emociones y no echárselas en cara al otro. “Me siento triste porque buscaste a otr@ para lo que no creías poder obtener conmigo, de mí. Es más, me hace sentir rechazad@ y no valios@”.

 

Paso 3: Aprende con tu pareja todo el tiempo

Revisa cada tanto cómo están, cómo se sienten, ¿hay algo sin vivir, sin decir, sin sentir? ¿Qué falta, qué funciona y qué no? ¿Qué quieren distinto?

En base a esto diseñen qué les haría bien a ambos, establezcan acuerdos y cúmplanlos. Si alguno falla a algún compromiso, revisen que falló.

Acá me detengo, porque es clave que cada uno asuma la responsabilidad por lo que controla. En un quiebre de compromiso siempre hay temas que aprender y cambiar para ambos, y no sólo el que lo rompió.

La ruptura es el síntoma de un sistema que no estaba funcionando, del cual ambos eran parte. Sobre todo en esos casos hay alguien que no dice lo que quiere y otro que se impone sin escuchar, este es un caso típico a tener en cuenta y cambiar.

Aprendan, cambien, construyan nuevas maneras de estar juntos.

 

Con estos 3 pasos, ¿alcanza para ser feliz en pareja y no sufrir infidelidades que tanto dolor provocan a ambos? Sí y no.

Sí, si lo aplicas minuto a minuto y eres consciente. Es como con la Coca Cola o el azúcar refinado, ¿quién respondería que es “saludable”? Muy poca gente, sin embargo, muchísimas personas que dirían que NO es saludable dejarían de consumirla.

¿Es un gran problema? Depende. Hoy en día la diabetes está a niveles de epidemia pero bueno, volviendo a nuestro tema: ACTUAR de manera consciente requiere PRÁCTICA.

Así que proponte practicar y aprender, con eso ya estarás MUCHO mejor preparad@ para vivir con plenitud y florecer en pareja.

 

Si necesitas ayuda, acá estoy. Yo ofrezco programas de coaching en pareja o solos para el tema en especial, porque sé lo importante que es, y cuánto a veces necesitamos una pequeña ayuda para poder tener esas conversaciones difíciles.

 

Cuéntame cómo te va poniendo en práctica estos pasos y qué aprendiste para florecer en pareja. Te leo.

 

Con amor y gratitud,

Denise Dziwak.

Si quieres que te envíe recursos, tips gratuitos y nuestras novedades, ¡súmate al grupo de mujeres que ya están floreciendo!

¡Gracias por suscribirte a mi newsletter! Pronto estarás recibiendo novedades.