A medida que coacheo mujeres ejecutivas, me encuentro una y otra vez con que: la lucha por ser vistas, escuchadas y tomadas en cuenta, persiste aún. Aquí te brindo un poco de luz sobre cómo lograr esto con integridad, honrando tus valores.

A veces este tema comienza por feedback por parte de tu jefe:

“Necesitas trabajar más en tu presencia ejecutiva para que te podamos considerar para un ascenso”.

En otras ocasiones, comienza como frustración cuando a los “hombres” se les presta más atención que a mi clienta. Ella se siente impotente porque también piensa:

“Mi trabajo debería hablar por sí solo, ¿verdad?”.

Tomando en cuenta la investigación compartida en How Women Rise y mi propia experiencia con clientes concluyo, como de costumbre: La peor enemiga está dentro nuestro. Y la HEROÍNA también. Ese enemigo/a son hábitos mentales con un montón de creencias que evitan que llegues a donde quieres estar.

Algunas de mis clientas, cuando les cuento que esto les puede estar impidiendo llegar adonde quieren estar, se defienden y me dicen algo cómo: 

 

Cliente: Pero ya estoy donde quiero estar.

Yo: ¿En serio? Entonces, ¿por qué te molesta que escuchen a otra persona más que a ti?

Cliente: No es justo.

Yo: No me voy a meter en el tema de la justicia, probablemente estaremos de acuerdo, pero eso no ayuda. Cuéntame, ¿para qué te gustaría ser escuchada?

Cliente: Bueno… para expresar mi punto de vista. Es válido, es sólido, nos ayudaría a alcanzar las metas que deseamos y mucho más.

Yo: Entonces, hoy por hoy, no puedes expresar tu punto de vista y eso NO es lo que quieres, ¿cierto?

Cliente: Correcto. No es sólo por tener el ascenso, quiero impacte al negocio, a las personas, que pueda generar cambios positivos, eso es lo importante. Y, si claro… por supuesto, también quiero el ascenso porque podría tener mayor impacto.

Yo: Ok, volvamos al inicio: NO ESTÁS DONDE QUIERES ESTAR.

Cliente: Pues, supongo que no. Quiero ser escuchada, quiero el ascenso y quiero hacer una diferencia.

Yo: Ok, ahora podemos trabajar en pos de eso.

Como puedes ver, las mujeres tendemos a priorizar otras cosas primero: excelencia, ejecución, impacto en el negocio y las personas, pero TAMBIÉN queremos el ascenso y NECESITAMOS DECIRLO: ALTO, CLARO y LO ANTES POSIBLE. Y decirlo cambia todo.

De acuerdo a How Women Rise, uno de los puntos claves que detienen a las mujeres es NO decir lo que quieren en cuanto a su carrera. 

La mayoría de los hombres cuando son contratados dicen: “Quiero ser CEO”. Las mujeres cuando empiezan a trabajar dicen: “Quiero hacer las cosas bien”

Esto es cierto, pero no es exclusivo, y cuando es escuchado por altos cargos, ¿a quién crees que ayudarán a ascender la escalera corporativa? ¿A aquel que habla abiertamente de su ambición o a la que no tiene idea de qué desea?

Paso 1: Dí lo que deseas – Sé ambiciosa

No hablo sobre ambición a costa de tus valores, sino sobre la ambición basada en valores, con propósito. Sé que es difícil porque establecemos un objetivo y ¿qué pasa si no lo alcanzamos? Sentimos miedo a fallar. Lo que digas hoy podría cambiar tu mañana, sólo di algo hoy que sea un buen lugar al cual llegar.

“Si no sabes a dónde quieres ir, no importa el camino que tomes”. Gato de Cheshire, Alicia en el País de las Maravillas.

En mi carrera como coach, me tomó cerca de 6 años poder hablar en voz alta sobre mi meta y lo hice luego de que un querido amigo y consultor, Fernando Descotte, CEO en Vistage Perú, me dio el empujón necesario.

Finalmente dije:

Quiero crear unidad y paz en el mundo. Lograré esto ayudando a MILLONES de personas (¡sí, millones!) para que puedan florecer. 

¿Llegaré a millones? No lo sé. He llegado a +1000 personas a través del coaching, conferencias y mi libro. Aún me faltan 999.001 personas para alcanzar el objetivo. Así que TODOS importan y TODO lo que hago en pos de ese objetivo importa y, mientras viva, no me rendiré y seguiré. SOY AMBICIOSA y eso es BUENO.

Cuando tienes un objetivo que te motiva, inspira y te hace sentir viva, entonces, serás escuchada. El poder está en el propósito que le atribuyes.

No sólo digas: “Quiero ser Vicepresidenta en Ventas” porque no será suficiente. Encuentra que está detrás de eso, qué esperas lograr con esa meta y podrás darle poder. Algo como: “Quiero ser Vicepresidenta en Ventas para impulsar la innovación que permita prosperidad, generación de valor para todos los interesados ​​y una cultura de inclusión y diversidad”.

Tu PARA QUÉ, tu propósito, es el poder real detrás de tu motivación, BUSCA DENTRO DE TI, encuéntralo y luego DILO.

Paso 2: Deja de querer demostrar que “puedes hacerlo sola y perfecto” y cámbialo por “suficientemente bueno para seguir adelante”

El otro comportamiento que nos limita, a las mujeres ejecutivas, es no hacer alianzas lo suficientemente rápido cuando asumimos nuevas responsabilidades, porque tendemos a querer hacerlo por nuestra cuenta, demostrar que podemos hacerlo y podemos hacerlo bien, perfecto.

La combinación de “perfecto” y “puedo sola” es fatal. Nos deja con exceso de trabajo, aisladas y con un “nunca será lo suficientemente bueno”, lo cual crea estrés y baja nuestra autoestima.

“Hecho es mejor que perfecto”. Sheryl Sandberg, Lean In: Women, Work, and the Will to Lead

Y los datos prueban cómo esto nos limita: “Las mujeres esperan a tener el 100% de los requerimientos para poder aplicar a un trabajo, mientras que los hombres solo esperan tener el 60% para aplicar”. HBR.

Adopta el paradigma mental del GROWTH MINDSET, lo cual significa que puedes aceptar aprender algo que no sabes como parte del proceso para lograr tu meta. Además puedes compartir tu proyecto cuando aún no esté listo y perfecto. De esta forma puedes inspirar a otros a que se unan y te ayuden, porque juntos lo harán mejor.

La cuestión es que cuando invitas a alguien para que trabaje contigo, necesitas permitirle que aporte sus ideas porque si les das un plan a detalle a seguir, limitas la ayuda que pueda brindar.

Hace unos días estuve en Disney y la canción de Nemo está sonando mientras escribo esto: “JUNTOS, nademos juntos…” “Juntos” es algo bueno, que mucha veces hacemos con nuestras amigas y amigos, ¿por qué no podemos hacer eso en el trabajo también?

No necesitas demostrarle nada a nadie. Una vez que tienes el trabajo, YA ESTÁ. Estás calificada, sólo haz tu mejor esfuerzo, usando todos tus recursos, incluyendo alianzas con otros.

Paso 3: Sé valiente para ser vulnerable, ese es tu súper-poder.

Brene Brown habla repetidas veces (y espero que lo siga haciendo) sobre la vulnerabilidad como nuestro poder, para mujeres y hombres. Debido a que los estereotipos y el sexismo han asociado ERRÓNEAMENTE a las mujeres con ser “emocionales” (Si eres de las que creen que sólo debemos ser racionales, seas mujer u hombre, te recomiendo leer ESTE ARTÍCULO de Fred Kofman), algunos aún creen que no debemos mostrar nuestros sentimientos o hablar sobre ellos, mucho menos si se estamos en ámbitos ejecutivos. 

Esto es un error. Mientras más abiertas seamos con nuestros sentimientos y trabajemos con nuestras emociones, más certeza tendremos sobre lo que es real, lo que no, y podremos bajarle el volumen a todas esas voces internas que a veces no ayudan. Ganaremos CLARIDAD y FOCO.

Cuando coacheo a mujeres (y hombres), los ayudo a aprender a identificar el poder detrás de sus emociones. No está mal sentirse enojada, lo que te hace sentir mal es no cuidar de tus emociones como una adulta responsable. Tu enojo no proviene de lo que los otros hacen, sino de lo que TÚ haces o dejas de hacer.

Lo importante de este paso es afrontar las emociones como PUERTAS para ver con más claridad y foco lo que necesitas hacer para alcanzar tus metas. Una emoción puede ser algo tan simple como: “Tengo una sensación extraña cuando estoy cerca de esa persona”. Sólo evitar a esa persona, no es la mejor estrategia. Sería mejor encarar esa “extrañez”, saber qué hay detrás. ¿Es real, puedes ponerla a prueba? Desafía tus pensamientos y emociones para no darles el poder que no necesitan tener y, en cambio, dirigir esa energía hacia tus metas.

Cuando comencé a escribir este artículo sentía indignación, algo como una mezcla de enojo e injusticia sobre lo que nosotras, como mujeres, nos hacemos en el ámbito laboral. Luego usé esa energía positivamente para elevar nuestra conciencia y  salir de ese ciclo para que tu también logres tus metas. Ahora me me siento motivada, satisfecha, con un propósito y con el recuerdo de algo que me enseñó mi papá…

Último y crítico: Paso 4 – Sé una rebelde con propósito

Quizás tu crianza se basó en respetar las reglas, a las autoridades, especialmente a los padres y sus reglas, sin importar lo sin sentido que pudieran ser (¿has leído EDUCATED de Tara Westover? Si no lo has leído, te recomiendo leerlo).

Mi papá (@AlbertoDziwak) me enseñó algo muy diferente, algo que hasta el día de hoy le sigo agradeciendo. Me enseñó a desafiar las reglas, a rebelarme ante aquello que no tenga sentido para mi, a luchar, a crear MI camino, a no seguir ciegamente a las masas, a confiar en mi propia ley, en la ley de mi espíritu.

Esa enseñanza me ha ayudado a llegar a donde quiero estar: NUNCA fui silenciada, SIEMPRE tuve una voz, no esperé a que los hombres hablaran primero, hablé por mí, expresé mis ideas, en ocasiones eran aceptadas y en otras no, de igual forma seguí, aprendiendo de todas las experiencias.

La próxima vez que desees algo, VE POR ELLO. Si no lo logras, aprende e inténtalo otra vez; si sigues sin alcanzarlo, aprende aún más y vuelve a intentarlo, y así hasta que lo logres. Eso es la VIDA: intentar, caer y aprender, y seguir. Cada vez será un poco diferente, por lo que tú cambiarás, evolucionarás y mejorarás junto a tu meta.

¿Cómo te sientes ahora? ¿Sientes que algo falta? Tranquila, hablemos, cuéntame sobre aquello que te está costando y busquemos una solución.

Lo que te pido en este momento es que, por favor, no te quedes callada. Habla. Que tu nuevo estándar sea “hacer las cosas” y no que “las cosas sean perfectas”, crea alianzas para alcanzar tus objetivos (te puedes sorprender de cuántas personas están dispuestas a ayudarte y crecer contigo), permite que las emociones te llenen de energía y sé una rebelde con causa hacia tu objetivo.

Te deseo que encuentres la libertad y coraje que viven en ti para invocar TU PODER.

Con gratitud, 

Denise Dziwak.

Denise Dziwak. Biografia.Denise Dziwak trabaja como coach, consultora de negocios, conferencista y autora, habiendo publicado recientemente su libro Florecer en Familia. La Casa Interior.

Si quieres trabajar con Denise puedes ver su programa de coaching para Florecer AQUÍ.

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